Las fobias postraumáticas son una clase de trastorno fóbico, la cual tiene gran representación por el miedo y por el pánico, los cuales son orientados a la reincidencia en un suceso traumático vivido en el presente.
No nos referimos a la teoría obsoleta de los “Traumas infantiles”, como origen de los miedos de las personas adultas, ya que esta teoría durante el paso de los años ha sido desmentida mediante diferentes investigaciones y desde puntos de vista terapéuticos, sus tratamientos son desorientadores e ineficaces.
En este caso al hablar de fobias postraumáticas, nos estamos refiriendo a trastornos fóbicos que se han producido por experiencias vividas, reales y que son fácilmente identificables, por ejemplo un accidente automovilístico, incendios, terremotos o cualquier catástrofe natural, cirugías con resultado negativo, violencia o abusos sufridos, etc.
En estos casos, nos encontramos con una vivencia, de la cual generamos un miedo, una alerta que nace de un momento real, debido a esta experiencia puede quedar como resultado un residuo fóbico. Este resultado no representa una patología, en realidad representa una sana memoria del organismo.
La patología en cambio, emerge cuando la reacción incontrolada de pánico que generaliza asociando situaciones con la experiencia traumática vivida, de esta forma en vez de reducir el miedo se incrementa, así que una persona basándose en un miedo motivado, pueden generar varios miedos no motivados.
De todas maneras, en ambos casos ya sea de patología o de fobias postraumáticas, se requiere un tipo de intervención terapéutica, en varios casos diferentes a la finalidad para otras formas de fobia.
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